La guía para el amante (O no tan guía)

¿Qué es el amor? ¿Cómo amar de la manera correcta? ¿Existe el amor? Son algunas de las preguntas a las que los amantes no consiguen respuesta. Quédate tranquilo, que en este artículo tampoco vas a encontrar una respuesta concreta. Sin embargo, no pienses que estás aquí perdiendo el tiempo, porque quizás te vayas con una mirada un tanto diferente a la que tenías antes de leer este texto. Este artículo no va dirigido sólo a quienes tengan incertidumbre sobre el amor, sino también a todas las personas que han olvidado los importantes valores del mismo.

Hoy en día, el amor se ha transformado en algo superficial, donde el aprecio se mide con lo material, y las ganas de ir por todo son nulas. Han hecho parecer que amar es lo mismo que satisfacerse físicamente. Y luego los dos individuos no vuelven a hablar, hasta que sientan otra vez aquella necesidad impetuosa. O hablan a través de una pantalla, diciendo palabras sin sentirlas, dejando de existir un circuito de comunicación entre ambos. ¿Puede ser que se esté formando una generación cuyo significado del amor es erróneo? Para ello, es importante recordar algunos valores o visiones que son muy importantes. En la obra El Banquete, de Platón, se discuten estos valores, donde cada personaje de la historia filosófica da su opinión acerca de lo que es el amor, o más bien, se discute cuál es la virtud de Eros. Vamos a ver las opiniones que tienen estos filósofos sobre tan delicado tema:

El amor, según Fedro, significa llegar a morir por la otra persona si es necesario. Ser valiente y dejar todo por alguien, significa amar:

“(…) Así pues, si hubiera alguna posibilidad de que exista una ciudad o un ejército de amantes y amados, no hay mejor modo de que administren su propia patria que absteniéndose de todo lo feo y emulándose unos a otros. Y si hombres como ésos combatieran uno al lado del otro, vencerían, aun siendo pocos, por así decirlo, a todo el mundo (…)”

Esta postura puede llegar a tener un poco de hipérbole, si la observamos literalmente; pero si la observamos con los pies en la tierra y nos ponemos en la postura de amante – el cual ama con locura -, podemos entender a lo que se refiere: no se trata de morir físicamente, sino de quitar pedazos del alma de uno mismo para dárselos al otro.

Según Pausanias, el amor está dividido en dos. Por un lado, se encuentra el Eros Pandemo, es decir, el amor físico, perecedero, que no dura; por otro lado, tenemos al Eros Uranio, aquel que viene del alma, de lo bello, de lo inmortal.

Eriximaco está de acuerdo con lo propuesto por Pausanias, a diferencia de que él cree que se debe encontrar un intermedio entre los dos tipos de amor, encontrando así una armonía.

En mi opinión, entre estos dos últimos discursos, el de Eriximaco es el más acertado. Tranquilamente pueden existir los dos tipos de amor en una sola relación. Si hay amor físico, no significa que no se ame de verdad; es más, la buena combinación de ambos, es capaz de generar un gran lazo de confianza.

Uno de los discursos más interesantes es el de Aristófanes. Él propone el mito de que, el ser humano, originalmente poseía dos cuerpos, dos cabezas, cuatro brazos, cuatro piernas y dos sexos –masculino y femenino-, los cuales fueron separados por la hibris en dos mitades. Ambas partes fueron condenadas a  buscarse y  morirse de nostalgia si no se encontraban.

“(…) El ser humano es un ser incompleto, que se completa sólo a través del amor (…)”

Sin embargo, este discurso podría ser un poco anticuado para la actualidad en la que vivimos. ¿Qué tal si, en vez de ser dos sexos, uno masculino y otro femenino, hubieran sido dos sexos iguales? ¿Y si hubiesen sido más de dos? ¡Sería interesante discutirlo con Aristófanes si estuviese con nosotros!

Sócrates se refiere a una conversación que tuvo una vez con Diotima, una sacerdotisa. En esa conversación, esta última dice: Eros es un puente entre lo mortal y lo inmortal, el cual es hijo de Penia –pobreza-, y de Poros –recurso-, por lo que tiene características de ambos. Por ello, es algo contradictorio: es deseo de lo bueno y de poseer siempre lo bueno; y al mismo tiempo es un deseo por inmortalizarse e inmortalizar lo bueno y bello a través de la procreación, ya sea física, ya sea la procreación del alma, es decir, la virtud; al amor se llega a través de la belleza.

“(…) El amor es, en resumen, el deseo de poseer siempre el bien (…)”

Por otro lado, tenemos el texto El Fedro, también de Platón, una reflexión sobre la visión del alma y su naturaleza tripartita. Platón no habla de que el hombre tiene tres almas distintas, sino que existe un alma que tiene tres funciones distintas. Luego, introduce el mito del carro alado, donde compara al alma con un carro tirado por dos caballos y controlado por un auriga (hombre que conduce el carro).

“(…) El alma es como un carro de caballos alados y un auriga que forman una unidad. Ahora bien: los caballos y aurigas de las almas de los dioses son todos buenos y de excelente linaje; los de las otras almas, sin embargo, son mezclados. Nuestro auriga gobierna a la pareja que conduce; uno de sus caballos es bello y bueno y de padres semejantes, el otro es lo contrario en ambos aspectos. De ahí que la conducción nos resulte dura y dificultosa (…)”

El auriga representaría la parte racional del alma, encargada de dirigir el conjunto hacia sus fines; el caballo bello y bueno representaría las tendencias nobles, y el otro caballo, el que es lo contrario en ambos aspectos, representaría las tendencias más materiales. Entonces, podríamos decir que el caballo “malo” es el que domina en el amor en el siglo XXI. Sin embargo, si uno traspasa esa barrera de las cosas materiales, superficiales y sin valor, podría llegar, gracias al auriga, al caballo “bueno”.

Con todo lo anteriormente mencionado, podemos llegar a la siguiente conclusión: no hay una forma correcta de ejercer el amor, sino que el amante tratará al amor de manera que se sienta cómodo y satisfecho, y de manera que el amado esté a gusto, por supuesto. Las distintas experiencias que tengamos con él, harán florecer todos los valores necesarios para “amar correctamente”. Este tipo de pensamiento no se desarrolla de un día para el otro, sino que es formado por las situaciones en las que nos pone la vida. Sin embargo, si lo que uno quiere es aprender sobre el amor, es muy importante pensar, experimentar, filosofar y compartir con otros nuestras experiencias para enriquecer nuestros valores.

Valentina Briones

Bibliografía:

http://www.eternacadencia.com.ar/blog/contenidos-originales/subrayados/item/seis-discursos-sobre-el-eros.html

https://www.webdianoia.com/platon/platon_fil_antro_4.htm

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